La microempresa le propone al nuevo Congreso ser su mayor aliada para el crecimiento del país

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La microempresa colombiana quiere dejar de ser vista como un sector pequeño y empezar a ser tratada como lo que realmente es: uno de los motores principales de la economía nacional.

Con la instalación del nuevo Congreso de la República, realizada el 20 de julio de 2026, Interactuar hizo un llamado a los legisladores para poner a la microempresa en el centro de la agenda pública y avanzar en normas que respondan a la realidad de los pequeños negocios.

La petición es concreta: construir marcos regulatorios diferenciados, facilitar la formalización empresarial, mejorar el acceso a crédito, reducir barreras y crear condiciones reales para que más unidades productivas puedan sostenerse, crecer y generar empleo.

Índice del contenido

La microempresa sostiene buena parte de la economía colombiana

Las cifras muestran la importancia de este sector. En Colombia, las empresas micro representan el 95,1% del tejido empresarial, con 1.716.787 unidades productivas activas.

Además, las mipymes aportan el 40% del PIB nacional y sostienen el empleo de 15,3 millones de personas.

Pero detrás de ese peso económico también hay una realidad compleja.

El 84,5% del empleo generado por este segmento es informal, apenas el 14,8% de las microempresas tiene créditos formales vigentes y solo el 32% logra sobrevivir después de cinco años de operación.

En Antioquia, región que concentra el 12,1% de las microempresas del país, el 60% de los empresarios micro son mujeres que permanecen en la informalidad.

Estos datos plantean un reto claro para el país: si la microempresa sostiene buena parte de la economía, las reglas del juego no pueden seguir diseñándose como si todos los negocios tuvieran la misma capacidad financiera, operativa y administrativa.

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El llamado de Interactuar al nuevo Congreso

Interactuar, organización que en 2025 atendió a 55.798 empresarios y desembolsó más de $370 mil millones en créditos para la microempresa, invitó al nuevo Congreso de la República a trabajar en una agenda legislativa que entienda mejor las necesidades del sector.

La entidad plantea que el país debe dejar atrás los estándares que dificultan el crecimiento de los pequeños negocios y avanzar hacia normas que faciliten su consolidación.

El mensaje de fondo es sencillo: no basta con motivar a las personas a emprender.

También hay que crear condiciones para que puedan sostenerse en la formalidad.

Porque una cosa es abrir un negocio. Otra muy distinta es sobrevivir cinco años pagando obligaciones, resolviendo trámites, buscando clientes, financiando inventario y tratando de no naufragar en el papeleo.

Ahí es donde muchos emprendimientos se quedan sin gasolina.

Muchas propuestas, pocos resultados concretos

Un análisis de la producción legislativa de los últimos cuatro años muestra que la microempresa ha estado presente en el debate público, pero de forma dispersa y con resultados limitados.

De 108 proyectos de ley identificados, 66 tuvieron un impacto potencialmente positivo para el sector y 42 un impacto negativo. Sin embargo, 67 proyectos quedaron archivados sin convertirse en ley.

Solo 13 iniciativas fueron sancionadas como ley y 21 siguen vigentes, la mayoría correspondientes a la legislatura 2025-2026.

Entre los temas tratados están el fortalecimiento del Fondo Emprender, la inclusión financiera, la reducción de trámites empresariales y la economía popular.

Para Interactuar, esta dispersión demuestra que la microempresa no puede seguir dependiendo de proyectos aislados.

El sector necesita convertirse en una prioridad transversal del Congreso de la República.

Juan David Rendón: emprender también es enfrentar trámites y cargas

Detrás de las cifras hay historias como la de Juan David Rendón, quien durante 15 años ha trabajado para convertir la aventura y la adrenalina en empresa a través de Club Paintball Medellín.

Esta iniciativa tiene presencia en el área metropolitana del Valle de Aburrá y genera empleos directos e indirectos.

Actualmente, Juan David Rendón participa en procesos de formación de Interactuar, que lo han acompañado en su camino hacia la formalización.

Para él, en Colombia hay muchos discursos que invitan a emprender, pero las dificultades reales aparecen cuando una persona decide constituir legalmente su empresa.

Según su experiencia, muchas de las obligaciones tributarias y económicas que debe asumir un micronegocio son similares a las de compañías con mayor tamaño y capacidad financiera.

Por eso, su llamado al nuevo Congreso es reducir requisitos, trámites y normas que desmotivan a quienes quieren crecer dentro de la legalidad.

Su petición también apunta a un cambio de enfoque: que el Estado deje de ser percibido únicamente como un socio que exige, y se convierta en un actor que estimula el emprendimiento con reglas claras e incentivos reales.

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Karol Valderrama: “No pedimos que nos regalen nada”

Otra historia es la de Karol Valderrama, líder de DDM Studio, una empresa que nació hace seis años y medio como un estudio de arquitectura en Itagüí.

Hoy, DDM Studio dinamiza proyectos en Bogotá, Bucaramanga, Medellín y el Oriente antioqueño, generando encadenamientos de empleo directo e indirecto para carpinteros, electricistas, maestros de obra, arquitectos y contadores.

Su caso representa la fuerza de muchas mujeres empresarias que están moviendo la economía en Antioquia desde la microempresa.

No le pedimos al Congreso que nos regale nada ni que elimine impuestos; pedimos una relación justa y equilibrada. Nosotros no solo sostenemos la economía de los territorios, generamos empleo técnico y profesional. Lo que necesitamos es un Estado aliado, con programas de formación y acompañamiento de gran alcance que nos permitan consolidarnos y crecer dentro de la formalidad, enfatizó Karol Valderrama.

Las propuestas para una agenda legislativa de microempresa

A partir de estas realidades, Interactuar reiteró al nuevo Congreso de la República una serie de propuestas para fortalecer el desarrollo de la microempresa en Colombia.

Entre los puntos principales están:

Diseñar marcos regulatorios diferenciados, acordes con las capacidades y necesidades reales de las microempresas.

Impulsar incentivos efectivos para la formalización, de manera que formalizarse se traduzca en acceso a oportunidades, mercados y crecimiento.

Facilitar el acceso a crédito acompañado de asistencia técnica, transformación digital y formación gerencial.

Promover compras públicas incluyentes, para que más microempresas puedan convertirse en proveedoras del Estado.

Fortalecer el desarrollo económico desde los territorios, reconociendo las particularidades de cada región.

Reducir la informalidad y ampliar el acceso a seguridad social y estabilidad económica para quienes sostienen estos negocios.

“El reto no es crear más leyes, sino las leyes correctas”

Para Lina Montoya Madrigal, directora Ejecutiva de Interactuar, el desafío del país no está únicamente en producir más normas, sino en construir leyes que entiendan de verdad la realidad de la microempresa.

El reto no es crear más leyes, sino crear las leyes correctas, normas que entiendan que un micronegocio no tiene la misma capacidad de respuesta que una gran empresa, y que, precisamente por eso, necesita reglas diferenciadas y no una réplica reducida de las cargas que asumen los grandes. Sobre esto vamos a tener propuestas para este nuevo periodo legislativo y de gobierno que comienza, afirmó Lina Montoya Madrigal.

Su mensaje resume una discusión clave para el desarrollo empresarial del país: si una microempresa no tiene la estructura de una gran compañía, no puede enfrentar las mismas cargas con los mismos recursos.

Formalizarse sí, pero con condiciones reales

Las historias de Juan David Rendón y Karol Valderrama muestran que muchos empresarios sí quieren crecer dentro de la legalidad.

Lo que falta, según este llamado, es un entorno que reciba esa intención con condiciones reales y no únicamente con exigencias.

En ese sentido, Interactuar invitó al nuevo Congreso, al sector privado, a la institucionalidad y al gremio empresarial del país a construir una hoja de ruta legislativa que ponga a la microempresa en el centro de la economía.

El reto no es menor. Si las microempresas representan el 95,1% del tejido empresarial colombiano, fortalecerlas no es un favor. Es una estrategia nacional de crecimiento, empleo y desarrollo territorial.

Porque cuando una microempresa logra sostenerse, no solo sobrevive un negocio. También se protege el ingreso de una familia, se mueve la economía local y se abre una oportunidad más para que la formalidad deje de ser un castigo y empiece a ser un camino posible.


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