León XIV advierte sobre la conexión y la exclusión social

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La conectividad en Colombia ha avanzado a pasos agigantados, especialmente en las áreas rurales.

Este progreso conlleva una serie de desafíos que podrían profundizar las desigualdades existentes en lugar de cerrarlas.

La pregunta que flota en el aire es: ¿realmente conectar a todos es suficiente para garantizar un futuro equitativo?

Índice del contenido

El crecimiento de la conectividad rural en Colombia

Según el Dane, más de la mitad de los hogares rurales en Colombia ya cuentan con acceso a internet, alcanzando un notable 56,9% en la Encuesta de Calidad de Vida 2025.

Este incremento de quince puntos en tan solo un año es un motivo de celebración y refleja un esfuerzo significativo por llevar la tecnología a zonas históricamente desatendidas.

A pesar de este avance, la brecha con las áreas urbanas persiste.

En las cabeceras, el acceso a internet llega al 78,8%.

Esta disparidad plantea una cuestión crucial: ¿la tecnología realmente ayuda a cerrar las desigualdades o, por el contrario, las acentúa?

Desigualdades en el uso de la tecnología

Las estadísticas sugieren que las desigualdades se están ampliando.

Un 48% de los colombianos utiliza inteligencia artificial; sin embargo, un 40% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) no considera adoptarla.

Esto, según un estudio de Cintel, destaca una brecha en la preparación tecnológica.

Además, un 45% de los empresarios desea innovar utilizando inteligencia artificial, pero solo un tercio logra implementarlo efectivamente.

Los pioneros digitales, un escaso 9%, capitalizan la tecnología cinco veces más rápido que el promedio. Esto indica que, aunque la tecnología está disponible, la capacidad para utilizarla de manera efectiva es desigual.

El dilema de la conectividad sin preparación

La llegada de la tecnología sin las competencias necesarias para utilizarla es un arma de doble filo.

Conectar sin nivelar las capacidades de las personas es como repartir libros a quienes saben leer y a quienes no, para luego medir su productividad.

Esta situación es preocupante y pone de relieve la necesidad de una educación tecnológica que acompañe la expansión de internet.

Un dato relevante es que solo un 18,6% de los accesos móviles en Colombia son 5G, según el Mintic al cierre de 2025. Esto nos dice que, aunque la infraestructura está en proceso de expansión, la capacidad para aprovecharla sigue siendo limitada.

Casos específicos: la paradoja de Urabá

Urabá representa un ejemplo claro de esta paradoja.

Con la apertura del Puerto Antioquia y la exportación de 82 millones de cajas de banano en 2025, la región ha demostrado su potencial.

La infraestructura digital necesaria para sostener y expandir este crecimiento no está a la par.

Las cifras son contundentes: la capacidad digital del tejido productivo de la región no se ha desarrollado al mismo ritmo que la infraestructura física.

Esto significa que, aunque hay nuevos accesos, la ventaja la obtiene quien ya poseía las capacidades previas.

La justicia distributiva en la era digital

Este fenómeno no se limita a ser un problema técnico; es una cuestión de justicia distributiva.

La gobernanza de la tecnología, desde puertos hasta redes, no puede ser un asunto exclusivo de unos pocos. La inclusión en este nuevo ciclo productivo debe ser una prioridad.

La encíclica social de León XIV, "Magnifica Humanitas", enfatiza la importancia de que los bienes tecnológicos sean accesibles para todos.

Advierte que cuando estos recursos quedan en pocas manos, se crea una brecha insalvable entre quienes pueden participar y quienes quedan excluidos de la revolución digital.

La tecnología y su impacto social

Es esencial entender que la tecnología no es neutral. Toma la forma de aquellos que la diseñan, financian, regulan y utilizan. La capacidad de utilizarla de manera crítica y gobernarla de forma equitativa es lo que realmente determinará su impacto en la sociedad.

En este contexto, la capacidad crítica se vuelve crucial.

No se trata solo de tener acceso a un asistente generativo; es fundamental entender su funcionamiento, sus decisiones, los datos que maneja y a quiénes afecta.

Esta comprensión es vital para evitar que las desigualdades se perpetúen o incluso se agraven.

El futuro de la conectividad en Colombia

Colombia está construyendo la mitad de la ecuación tecnológica al mejorar el acceso a internet.

La otra mitad, que es la capacidad de aprovechar esa conectividad, sigue siendo un desafío sin una agenda clara.

Sin un enfoque equilibrado, conectar más no cerrará la brecha, sino que la trasladará a un nuevo nivel.

El mensaje es claro: aunque el cable llega, la capacidad para utilizarlo de manera efectiva no lo hace al mismo tiempo.

En este espacio entre ambos, la desigualdad solo puede crecer si no se implementan estrategias que aseguren una formación adecuada y un acceso equitativo a las oportunidades digitales.


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Mundo Urabá

Mundo Urabá es un medio digital creado para informar, explicar y visibilizar la realidad de la subregión de Urabá, en Antioquia.

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