
Surikí, paraíso natural en Urabá Antioqueño y su conservación

En el corazón del Urabá antioqueño se encuentra un lugar mágico: la Reserva Natural Surikí.
Este espacio de 400 hectáreas no solo es un refugio de biodiversidad, sino un símbolo de resiliencia y esperanza.
Aquí, la naturaleza ha renacido, y con ella, la historia de una familia que se ha enfrentado a la adversidad y ha transformado su dolor en un nuevo modelo de conservación.
📝 Índice de este Contenido
Redescubriendo el hogar perdido
La historia de Surikí es también la historia de Enilda Jiménez y su familia, quienes fueron desplazados en dos ocasiones.
La primera, entre 1986 y 1987, cuando la guerrilla los obligó a abandonar su hogar en la finca Nueva Esperanza.
Enilda, con solo 7 años, recuerda cómo esa noche cambió su vida para siempre.
El desarraigo fue devastador, a pesar de haberse mudado a Apartadó, el recuerdo de Surikí siempre permaneció vivo en su corazón.
Allí, su padre había comprado una tierra donde los niños podían jugar y aprender.
El destino les deparaba más sufrimientos.
En 1995, tras un segundo desalojo provocado por los paramilitares, perdieron lo que quedaba de su hogar.
La familia Jiménez, compuesta por 20 hermanos, se enfrentó al desafío de mantenerse unida a pesar de la violencia.
Enilda destaca que lo más importante fue preservar la unión familiar, un vínculo que se forjó aún más en la adversidad.
La lucha por la supervivencia
Tras el segundo desplazamiento, la familia se vio obligada a adaptarse a una nueva vida.
Las visitas al campo se convirtieron en un recuerdo lejano.
Enilda y sus hermanos mayores comenzaron a trabajar en fincas para asegurar la supervivencia de todos, dejando atrás su infancia.
Enilda, sin embargo, nunca dejó de luchar por un futuro mejor.
Su interés por el trabajo social y la educación la llevaron a participar en iniciativas juveniles.
Su capacidad para conectar con los jóvenes en situaciones difíciles fue notable, convirtiéndose en una figura de apoyo en su comunidad.
El camino hacia la reconciliación
Años más tarde, Enilda se enfrentó a su propia historia de víctima.
En 2006, recibió una llamada de la Fiscalía que la llevó a descubrir que su vida estaba vinculada a la historia de violencia del país.
La conexión que estableció con Ever Veloza, el paramilitar que mató a su padre, le permitió iniciar un proceso de sanación y perdón.
Este viaje hacia la reconciliación no solo transformó su vida, sino que también le brindó la oportunidad de ayudar a otros.
Trabajó incansablemente en la restitución de tierras, un proceso que se volvió personal al descubrir que tenía derecho sobre Surikí.
El regreso a Surikí
Cuando el despojador reconoció la propiedad de Surikí, la familia no dudó en regresar.
El viaje fue un momento de celebración y nostalgia, donde se reencontraron con su infancia perdida.
Aunque la vivienda ya no existía, el bosque había florecido, convirtiéndose en un refugio para diversas especies.
El regreso a Surikí no significó solo recuperar tierras, sino entender su valor ecológico.
La familia decidió no talar el bosque, optando por un enfoque de conservación.
Con la ayuda de biólogos, confirmaron que el área albergaba especies amenazadas y que podía convertirse en un destino de ecoturismo.
Construyendo un futuro sostenible
La familia Jiménez ha transformado su dolor en un modelo de conservación.
Surikí no solo se ha convertido en un refugio para la biodiversidad, sino también en un espacio que genera empleo y promueve el desarrollo sostenible en la región.
Hoy, Enilda navega por los ríos de Surikí, donde encuentra respuestas y paz.
La reserva continúa creciendo, impulsando corredores naturales con otras áreas del Urabá antioqueño.
Este proyecto de ecoturismo y conservación es un testimonio de la capacidad humana para sanar y regenerar.
El legado de la familia Jiménez es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, la esperanza y la resiliencia pueden transformar un lugar marcado por el dolor en un paraíso natural que promueve la vida.
Surikí es más que un refugio; es un símbolo de la lucha por la justicia, la reconciliación y el amor por la naturaleza.
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